Varices en hombres: lo que debes saber y cómo tratarlas

Aunque suelen asociarse más con las mujeres, las varices también afectan a los hombres. De hecho, estudios muestran que entre el 20% y 30% de los varones adultos desarrollan insuficiencia venosa crónica, aunque la cifra real podría ser mayor, porque muchos no buscan atención médica hasta que el problema es avanzado.

El estigma social, la idea de que “no es grave” o que “es solo estético”, hace que los hombres ignoren síntomas iniciales como pesadez, dolor o calambres en las piernas. Sin embargo, las varices no tratadas pueden afectar la calidad de vida y derivar en complicaciones serias.

En este artículo veremos por qué aparecen en los hombres, cómo se manifiestan y cuáles son las opciones de prevención y tratamiento.

Factores de riesgo en hombres

En los hombres, las varices suelen estar más ligadas al estilo de vida y a la herencia genética que a los cambios hormonales (a diferencia de las mujeres). Entre los principales factores están:

  1. Genética
    • Si hay antecedentes familiares, el riesgo aumenta significativamente.
  2.  Sedentarismo o largas horas de pie
    • Profesiones como vigilantes, conductores, cirujanos o docentes predisponen al problema.
  3.  Sobrepeso y obesidad
    • Incrementan la presión sobre el sistema venoso.
  4.  Ejercicio con alto impacto o levantamiento de pesas excesivo
    • Puede aumentar la presión venosa en miembros inferiores.
  5.  Envejecimiento
    • Con los años, las válvulas venosas se debilitan, y la elasticidad de los tejidos disminuye.
  6.  Hábitos poco saludables
    • El tabaquismo y el alcohol deterioran la salud vascular y la circulación.

Síntomas más comunes en hombres

Los hombres tienden a desarrollar varices más “profundas” antes de que se hagan visibles en la piel. Los síntomas incluyen:

  • Sensación de pesadez o cansancio en las piernas.
  • Dolor que empeora al estar mucho tiempo de pie.
  • Calambres nocturnos.
  • Hinchazón de tobillos o pies.
  • Cambios en la piel (sequedad, manchas oscuras, endurecimiento).
  • Aparición tardía de venas dilatadas y abultadas.

A diferencia de las mujeres, en los hombres la consulta suele darse cuando ya hay signos de insuficiencia venosa avanzada, como úlceras o flebitis.

Prevención: ¿qué pueden hacer los hombres?

Aunque no siempre se pueden evitar, sí es posible reducir el riesgo y la progresión de las varices:

1. Mantener un peso saludable

• Disminuye la presión sobre las venas de las piernas.

2. Actividad física regular

• Caminar, nadar o montar bicicleta mejoran la circulación venosa.

• Evitar largas horas de sedentarismo o trabajo de pie sin pausas.

3. Uso de medias de compresión

• No son exclusivas para mujeres. En hombres con factores de riesgo o síntomas iniciales, son altamente efectivas.

4. Evitar cargas excesivas

• El levantamiento de pesas sin técnica adecuada puede empeorar el reflujo venoso.

5. Hábitos saludables

• Dejar el cigarrillo y moderar el consumo de alcohol mejora la salud vascular.

Tratamientos disponibles

Los hombres, al tener venas generalmente más grandes y cuadros más avanzados al momento de la consulta, pueden requerir intervenciones más definitivas. Entre ellas:

Escleroterapia: indicada en arañas vasculares o varices pequeñas.

Láser endovenoso o radiofrecuencia: técnicas mínimamente invasivas que cierran la vena afectada desde el interior.

Cirugía convencional (safenectomía): aún útil en casos severos, aunque cada vez menos frecuente.

Tratamiento combinado: muchas veces se necesita integrar diferentes técnicas para lograr un mejor resultado.

Complicaciones más frecuentes en hombres

El retraso en la consulta hace que las complicaciones sean más comunes en ellos:

Flebitis superficial: inflamación dolorosa de la vena.

Trombosis venosa profunda (TVP): más rara, pero grave.

Cambios tróficos en la piel: endurecimiento, eczema venoso o hiperpigmentación.

Úlceras venosas: heridas crónicas que afectan la calidad de vida.

 

Los hombres también deben hablar de sus venas. Las varices no son solo un asunto estético ni exclusivo de las mujeres: son una enfermedad  crónica que, tratada a tiempo, tiene soluciones efectivas y seguras.

Ignorarlas puede llevar a complicaciones que afectan el trabajo, la vida personal y la salud general. Consultar con un especialista es un acto de autocuidado que también refleja responsabilidad hacia uno mismo y hacia la familia.

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